Cuando Dios estaba creando el mundo no tenía claro donde colocar la felicidad del ser humano. Era algo muy valioso y para poder disfrutar de ella les debía costar encontrarla:
-Uhm… ¿En el fondo de un oceano? No, Jacques Cousteau la encontaría fácimente.
-¿En lo alto de una montaña? Tampoco, los de “Al filo de lo imposible” iran allí cada dos días.
-¿En el subsuelo? cuando lleguen la obras de Madrid…
Así que tras un rato pensando la puso en el último lugar donde al ser humano se le ocurriría mirar, dentro de cada persona.
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Que buena idea! Utilizar un medio tan dinámico para compartir un mensaje tan bonito.
La idea es la misma que, cuando buscamos las gafas que tenemos puestas.
Saludos.
Gloria.
Pues se ha confundido!, ahora los unicos que encuentran la felicidad son los cirujanos!
[...] Nota: es muy similar al de donde se esconde la felicidad, pero no está de más recordar este tipo de cosas. Comparte el artículo:Estos íconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs. [...]
muy ingenioso, pero el ser humano tan torpe que cuesta mucho saber encontar y cuando la encuentra casi siempre es tarde o da poco tiempo para rectificar,
gracias porescribir
es bonito ye ingenioso, pero el ser humano es un poco torpe y cuando se da cuenta es un poco tarde y casi no da tiempo para rectificar, muchas gracias por tus cuentos