El otro día me toco esperar un rato en la puerta trasera de un centro comercial. Pude observar a un señor africano vendiendo el periódico La Farola. Lo primero que pensé es la poca visión que tenía “anda que ponerse en esta puerta, donde apenas pasa gente, éste poco va a vender”.
Efectivamente, en la media hora que estuve no vendió ni uno, pero al instante descubrí cual era su verdadero negocio. Dicha entrada trasera tiene un tramo de escaleras sin rampas para carritos, pero es la más cercana a una zona de viviendas y está muy alejada de la entrada principal que si tiene rampa, con lo cual la gente prefiere bajar dichas escaleras a dar la vuelta. El buen señor se dio cuenta que si se ofrecía a la gente mayor a bajarles el carrito de la compra, a la madres con hijos a bajarles el carricoche y similar, era fácil que le dieran una propina. Efectivamente, en dicha media hora en la que no vendió ni un periódico si que consiguió varias propinas.
Me dio dos grandes lecciones, la primera la de saber detectar las oportunidades y la segunda que hay tener claro cual es tu modelo de negocio.



