En uno de mis últimos post hablaba de cuando la vida no te da más de sí. Acabo de descubrir que a veces la vida decide por sí misma cuando debes tomarte un respiro. El pasado día 30 de noviembre tuve un accidente de moto, un taxi no debió verme al hacer un giro y hizo que me fuera al suelo. El resultado, espátula rota y lesión de rodilla y tibia. O lo que es lo mismo, 2 meses en cama y luego rehabilitación.
Quiero agradecer todas las llamadas, visitas, mails, sms, tweets y demás muestras de afecto y apoyo. Voy estando mejor y este periodo lo voy aprovechando para todo eso que siempre dices que nunca tienes tiempo, leer libros pendientes, ver películas atrasadas, hablar con algunas personas que hace tiempo que no lo hacía, reflexionar y pensar sobre algunas cosas…
Cuando dependes de terceros para todo, evidentemente te replanteas muchas cosas y prioridades. Hasta este post le he tenido que dictar, porque a una mano digamos que es un poco complicado escribir
Sé que voy a aprender y crecer mucho con esta experiencia, así que os iré contando, ¡Gracias de nuevo a todos!
Y como decía también en otro post reciente, hay que mirar siempre el lado bueno de la vida, aquí sigo