La carrera infinita en las multinacionales

Un amigo me han enviado este fragmento de Vivir la vida con sentido, escrito por Victor Küppers. Me ha recordado mucho mi etapa de consultor por cuenta ajena, afortunadamente yo me salí de esa “carrera de ratas” al poco de ser “manager”. Creo que puede venir bien a más de uno para pensar sobre su trabajo.

A veces alguno de mis alumnos me ha comentado orgulloso que ha sido seleccionado para trabajar en una de estas empresas multinacionales enormes y agresivas. Yo siempre les digo lo mismo: «Yo no me alegraría mucho, es la forma moderna de esclavitud; ten cuidado, pueden robarte la vida si no estás atento».

Uno entra a trabajar en una de estas grandes corporaciones, de éste o de otros sectores, y el primer día reúnen a todos los nuevos en una gran sala, les ponen un vídeo corporativo que explica lo privilegiados que son de estar en una firma tan grande y maravillosa, les cuentan que por cada uno

de ellos hay 187 que no han pasado el proceso de selección y que deberían estar orgullosos y dispuestos a darlo todo por la compañía. Ahora se llaman junior, pero los muy buenos, los elegidos, sólo los mejores, promocionarán el año próximo a junior2. El resto tendrán que abandonar la firma porque no están a la altura. Y de esa primera reunión uno sale motivadísimo, con el coco comido, dispuesto a dejarse ese año la piel para promocionar. Y efectivamente lo hace, se ha dejado la piel y claro, también los amigos, porque ya no tiene tiempo para ir a las cenas de los jueves, él está para cosas serias. Cuando llega a junior 2 descubre que existe un escalón superior, senior. Sólo para los escogidos. Por supuesto, ese año vale la pena volver a dejarse la piel para promocionar. Cuando es por fin senior descubre que existe manager, sólo para los elegidos. Y entonces podrá disfrutar de un despacho para él solo y secretaria compartida. Un año más dejándose la piel vale la pena. Bueno, la piel y la familia, ya no hay tiempo para celebraciones o comidas de domingo, hay que dedicar el tiempo a lo que realmente vale la pena.

Cuando finalmente uno es manager, lógicamente se casa con otra manager porque sólo se mueve en ese círculo. De manager hay que pasar a territorial manager, sólo para los elegidos, ¡por supuesto! Cuando uno llega a territorial manager entonces toca dejarse la piel para ser country manager. Cuando se accede al prestigiosísimo puesto de country manager uno descubre con horror que existe continent manager. Uno llega a esa posición divorciado, no podría ser de otro modo ya que no hay tiempo para cines, cenitas o tonterías varias. Cuando uno llega a continent manager, el nuevo reto se llama global worldwide manager. Hay que dejarse un año más la piel para lograrlo, claro, es sólo para los elegidos. Cuando uno llega a global worldwide manager uno se da cuenta de que existe la figura de galaxy manager, sólo para el mejor. Un año más dejándose la piel es lo mínimo que toca hacer, ya que se ha llegado hasta aquí…

Cuando uno finalmente llega a galaxy manager tiene 94 años, lo jubilan y es

entonces cuando se da cuenta de que ha perdido todos esos años, que ha tirado su vida, que se ha dejado en el camino las cosas que realmente valen la pena.

Hay muchas empresas multinacionales muy orientadas a las personas, por supuesto, al igual que hay pymes muy agresivas con sus equipos, pero caricaturizar lo que hacen algunas empresas puede ayudar a reflexionar.