Archivo para la Categoría ‘emprendedores’

5 cosas que me han ayudado a conciliar trabajo y familia

Viernes, Septiembre 4th, 2009
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Suelo hablar mucho de emprender y de negocios, pero a veces olvidamos que es necesario compatibilizarlo con nuestra vida personal. Voy a contar 5 cosas que me han ayudado (aprendidas de errores cometidos):

  • “Momento porque yo lo valgo”: esto consiste en escaparte un rato con tu pareja un día entre diario alguna vez al mes. Cuando uno trabaja cerca de 60 horas semanales no pasa nada por hacerlo y viene bien.
  • Escucha al final del día. Solemos tener muchas cosas en la cabeza, es bueno desconectar y dedicar un rato a escuchar a nuestra pareja, tal vez no nos parezca tan importante como nuestros problemas, pero lo es para ella y por tanto también para ti y la relación.
  • En el trabajo manda uno y en casa el otro. Al menos recordar que en casa ya no eres “el jefe”.
  • Agradece el esfuerzo que hace por ti. Convivir con un emprendedor es jodido, en mi caso sería imposible sin la pareja que tengo, al menos darle las gracias por ello, a diario.
  • Pero sobre todo, si tienes una cena con tu pareja, no te lleves móvil, Black Berry, iPhone o cualquier tipo de cacharro con conexión a internet :)

Me encantaría conocer más consejos de vosotros.

Si – Rudyard Kipling

Martes, Junio 10th, 2008
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Hace tiempo que no colgaba un cuento en mi blog. Me ha venido a la cabeza el poema Si (If en inglés) de Rudyard Kipling. Creo que siempre es bueno recordarlo:

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en tí mismo cuando los demás dudan de tí,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduria…

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas…

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto La Voluntad que les dice “!Continuad!”.

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, ¡serás un hombre, hijo mío!

Original en inglés

Cuentos: El secreto

Miércoles, Marzo 5th, 2008
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Didac Lee ha escrito este cuento para El Periódico de Catalunya que paso a reproducir:

Los Ying eran una joven y humilde pareja. Abandonaron su tierra con una maleta repleta de ilusiones en busca de fortuna. Poco después abrieron una cantina en una aldea. Los principios fueron difíciles. Muchas noches la cantina estaba vacía. Lejos de rendirse, los Ying trabajaron hasta ser conocidos. Tal era su amabilidad, humildad y excelente servicio, que no existía en la comarca una cantina similar. Quien la visitaba la recomendaba a sus amigos.
Tiempo después unos nuevos inmigrantes llegaron a la aldea, los Yang. Con el pretexto de abrir un negocio textil entablaron amistad con los Ying. Preguntaban aquellos aspectos relevantes del negocio y aprendieron en pocos días lo que los Ying tardaron años en aprender. Pero la familia Yang era un lobo con piel de cordero y tenía otros planes. Su verdadera idea era abrir otra cantina aprovechando los conocimientos y la experiencia de los Ying.
Los Yang tenían dinero. Construyeron una lujosa cantina y se llevaron a cocineros de los Ying. Lo intentaron con el maitre, que decidió quedarse con la que consideraba su familia. La prepotencia de los Yang les hizo pensar que los Ying deberían cerrar su negocio al abrir ellos el suyo.
Los Ying, lejos de sucumbir ante esta adversidad, reflexionaron sobre cómo competir con Goliat, y sobre cuál era el verdadero motivo por el que los clientes iban a su cantina. Y sorprendieron a todos cerrando su negocio 15 días.
Al cerrar la cantina de los Ying, el pueblo acudió al nuevo local, que se colapsó. Los clientes sufrieron largas esperas. La inexperiencia y arrogancia de los Yang les impedía ver la esencia del negocio. Pronto corrió la voz sobre el pésimo servicio ofrecido.
Cuando los Ying abrieron las puertas de su negocio los aldeanos volvieron a su cantina de confianza, mientras que los Yang se vieron obligados a despedir parte de su personal. Los Ying ampliaron su negocio hasta convertirse en una de las cantinas más importantes del lugar. Su hijo mayor regenta ahora el lugar con la misma ilusión y dedicación que sus padres. Los otros 2 hijos se dedican a las nuevas tecnologías ;-) .

Un cuento muy real

Domingo, Febrero 3rd, 2008
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Me he dado cuenta de que hace mucho que no publico cuentos, así que tendré que ir retomándolo.

Voy a empezar por una historia un poco especial ya que es real; se trata de una experiencia que me ha comentado hace poco un misionero.  Resulta que está pasando unos días en España recaudando fondos para la misión en la que está trabajando. Al enterarse uno de los pequeños del poblado que iba a estar fuera se acercó a preguntarle.

-¿Te puedo pedir un regalo?

-Si está en mi mano claro que sí, ¿qué es lo que deseas? – le respondió él.

-¿Me puedes traer una manzana?

Cuentos: Qué es lo que quieren las mujeres

Sábado, Abril 21st, 2007
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Seguro que muchos se han hecho esa pregunta, qué es lo que realmente quieren las mujeres. Pues bien, Chaucer (el padre del inglés) por el siglo XIV lo dejó por escrito en los Cuentos de Canterbury, concretamente en el EL CUENTO DE LA COMADRE DE BATH

Os dejo una traducción bastante buena de original, aunque hoy día se cuenta un poco diferente…

(más…)

Cuentos: envejecer

Viernes, Marzo 23rd, 2007
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Llevaba unos días sin poner un cuento, aquí va este:

- ¡Vaya, cuanto has envejecido! – exclamó un sabio después de conversar con un amigo de su infancia.

- No puede uno evitar hacerse mayor, ¿no crees?

- No, claro que no puede - admitió el Maestro, pero sí puede evitar envejecer.

Cuentos: las etapas del hombre

Jueves, Marzo 15th, 2007
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Este cuento es conocido, lo tenía por ahí recopilado así que lo publico tal cual :

  Dios creó al asno y le dijo: “Serás asno, trabajarás incansablemente de sol a sol, cargarás bultos, comerás hierbas, no tendrás inteligencia alguna. Vivirás 30 años y serás asno toda tu vida”. Y éste le respondió: “Seré asno, trabajaré sin descanso de sol a sol, cargaré bultos y comeré hierbas. Pero vivir 30 años, Señor, es demasiado. Dame 10 años”. Y Dios le dio 10 años.

Dios creó al perro y le dijo: “Serás perro. Cuidarás la casa de tus amos, los hombres. Serás su mejor amigo, comerás lo que te den. Vivirás 20 años y serás perro toda tu vida”. Y éste le respondió: “Seré perro, cuidaré la casa de mis amos. Seré su mejor amigo y comeré lo que me den. Pero vivir 20 años, Señor, es demasiado. Dame solamente 10 años”. Y Dios le dio 10 años.

Dios creó al mono y le dijo: “Serás mono, saltarás de rama en rama, serás divertido y algo payaso. Vivirás 20 años”. Y éste le respondió: “Seré mono, pero vivir 20 años es demasiado. Dame apenas 10 años”. Y Dios le dio 10 años.

Y Dios creó al hombre, único ser racional sobre la tierra. “Vivirás 30 años”, le dijo. Y éste le respondió: “Es muy poco. Dame los 20 rechazados por el asno, los 10 que el perro no aceptó y los 10 que el mono no quiso”.

El hombre vive 30 años como hombre; 20 como burro trabajando y cargando bultos en su espalda; se jubila y vive 10 años de perro, cuidando la casa y comiendo lo que le dan; y cuando llega a viejo, vive 10 años de mono, saltando de casa de un hijo a otro y haciendo payasadas para divertir a sus nietos.