Cuentos: Qué es lo que quieren las mujeres

Seguro que muchos se han hecho esa pregunta, qué es lo que realmente quieren las mujeres. Pues bien, Chaucer (el padre del inglés) por el siglo XIV lo dejó por escrito en los Cuentos de Canterbury, concretamente en el EL CUENTO DE LA COMADRE DE BATH

Os dejo una traducción bastante buena de original, aunque hoy día se cuenta un poco diferente…

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Cuentos: envejecer

Llevaba unos días sin poner un cuento, aquí va este:

– ¡Vaya, cuanto has envejecido! – exclamó un sabio después de conversar con un amigo de su infancia.

– No puede uno evitar hacerse mayor, ¿no crees?

– No, claro que no puede – admitió el Maestro, pero sí puede evitar envejecer.

Cuentos: las etapas del hombre

Este cuento es conocido, lo tenía por ahí recopilado así que lo publico tal cual :

  Dios creó al asno y le dijo: “Serás asno, trabajarás incansablemente de sol a sol, cargarás bultos, comerás hierbas, no tendrás inteligencia alguna. Vivirás 30 años y serás asno toda tu vida”. Y éste le respondió: “Seré asno, trabajaré sin descanso de sol a sol, cargaré bultos y comeré hierbas. Pero vivir 30 años, Señor, es demasiado. Dame 10 años”. Y Dios le dio 10 años.

Dios creó al perro y le dijo: “Serás perro. Cuidarás la casa de tus amos, los hombres. Serás su mejor amigo, comerás lo que te den. Vivirás 20 años y serás perro toda tu vida”. Y éste le respondió: “Seré perro, cuidaré la casa de mis amos. Seré su mejor amigo y comeré lo que me den. Pero vivir 20 años, Señor, es demasiado. Dame solamente 10 años”. Y Dios le dio 10 años.

Dios creó al mono y le dijo: “Serás mono, saltarás de rama en rama, serás divertido y algo payaso. Vivirás 20 años”. Y éste le respondió: “Seré mono, pero vivir 20 años es demasiado. Dame apenas 10 años”. Y Dios le dio 10 años.

Y Dios creó al hombre, único ser racional sobre la tierra. “Vivirás 30 años”, le dijo. Y éste le respondió: “Es muy poco. Dame los 20 rechazados por el asno, los 10 que el perro no aceptó y los 10 que el mono no quiso”.

El hombre vive 30 años como hombre; 20 como burro trabajando y cargando bultos en su espalda; se jubila y vive 10 años de perro, cuidando la casa y comiendo lo que le dan; y cuando llega a viejo, vive 10 años de mono, saltando de casa de un hijo a otro y haciendo payasadas para divertir a sus nietos.

Cuentos: el rey y sus consejeros

Hace un tiempo, un rey era muy conocido por su excelente capacidad estratégica, gobernaba su región de manera magnífica y todos sus ciudadanos estaban felices. Su fama era tal que llegaba a las comarcas cercanas.

Una vez un joven rey de una región vecina fue a pedirle consejos para aplicarlos en su reino. Fue atendido en audiencia, tras unos momentos de charla el rey anfitrión le comentó lo siguiente:

– Lo que hago es rodearme de buenos consejeros. Así que si quieres aprender algo de mi lo mejor es que pases unos días conociéndolos a ellos.

El joven rey se dedicó a estudiar a sus consejeros, se dió cuenta de que era un grupo de seres huraños, cada uno muy especializado en una cosa (números, política, agricultura, cultura…), que parecían nunca estar contentos con nada. Al cabo de unos días se volvieron a reunir y el joven rey le dijo:

– ¿Cómo puedes estar rodeado de este grupo de personas tan antipáticas que nunca te halagan y sólo buscan fallos en lo que haces?
– Los he seleccionado por su sabiduría, no por su simpatia. En los momentos buenos no necesito que me adulen, que para eso está la corte, sino que me ayuden a mirar el suelo y seguir caminando humildemente, para no caer; y en los momentos malos, me enseñan a aprender de lo sucedido, y que mirar al cielo, para ayudar a levantarme.

Taller de cuentacuentos en Madrid

Este fin de semana estoy impartiendo un curso de cuentacuentos en Madrid. Aunque ya no tiempo para contar, la formación es algo que no he dejado. Llevamos unos 6 años impardiendo dichos talleres de narración oral, normalmente con mi compañera Nazaret Crespo. sólo hacemos 2 ó 3 al año y se suelen agotar las plazas rápidamente. Curiosamente cada vez nos encontramos más gente que les han regalado el curos de cuenta cuentos, muy original.

Me encanta continuar con dicha formación y me alegra que todavía haya tanta gente interesada en seguir transmitiendo historias y relatos. Creo que la tradición oral es algo que no se debe perder, toda la sabiduría de la humanidad está recogida en simples historias, perlas de sabiduría, que nos muestran donde se encuenta la felicidad o que es la utopía.

Cuentos: erizos de mar

Hablando sobre el liberalismo económico y nuestro radio de acción, Antonio González Barros me ha pasado este cuento que no conocía y me ha parecido genial:

Había habido temporal y la playa estaba sembrada de erizos de mar.   

Pasado un rato, la niña le dice: “Abuelo ¿Por qué devuelves de vez en cuando erizos al mar?  Son tantos los que van a morir que esos pocos que devuelves no van a cambiar en nada la situacion, ¡no supone ninguna diferencia!”

Y el abuelo, mostrando el que tiene en la mano le responde: “para este, la diferencia es toda”.

A veces queremos ser muy influyentes y hacer grandes cosas, y no hacemos nada porque pensamos que no podemos abacar mucho. Cada vez creo más en el poder de los pequeños. Nadie puede hacer grandes cosas por si solo, cualquier gran empresario, político, militar, científico siempre ha tenido que contar con un gran equipo, ya sean empleados, colaboradores o un ejército. Así que creo que debemos preocuparnos más de los “erizos de mar que nos rodean”, y si quieres salvar a todos los erizos de la playa simplemente busca a más gente, ¿No os parece?

Cuentos: La suerte

Había un granjero al que sus paisanos consideraban afortunado por tener un caballo que utilizaba para labrar y transportar la cosecha. Pero un dia el caballo se escapó. La noticia corrió pronto por el pueblo, al llegar la noche, los vecinos fueron a consolarlo por aquella grave pérdida: “¡Qué mala suerte has tenido!”. La respuesta del granjero fue un sencillo “puede ser”.

            Pocos días despues el caballo regresó trayendo consigo dos yeguas que había encontrado en las montañas.

            Enterados los aldeanos acudieron de nuevo, para darle la enhorabuena y comentarle su buena suerte, a lo que él volvió a contestar: “puede ser”.

            Al día siguiente, el hijo del granjero trató de domar a una de las yeguas, pero está lo arrojó al suelo y el joven se rompió una pierna. Los vecinos visitaron al herido y lamentaron su mala suerte; el padre respondió otra vez: “puede ser”.

            Una semana más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejercito. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Por la tarde, los aldeanos que habían despedido a sus hijos se reunieron en la taberna y comentaron la buena estrella del granjero, más este, contesto nuevamente: “puede ser”.

Cuento taoísta