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Motivación para emprender

Martes, Mayo 5th, 2009

Este domingo Didac Lee me pedía opinión sobre la motivación para emprender. Me chocó la pregunta y he preferido reflexionarla bien y hacer este artículo sobre ello. De hecho, viendo las dos vertientes: la motivación para empezar y la motivación para continuar. No pretendo sentar cátedra y seguro que hay muchos tipos de motivaciones, yo sólo voy a contar mi experiencia personal.

Motivación para empezar:

  • En mi caso el principal motivo fue que no me gustaba que otros controlaran mi vida. No me molesta ir pronto a trabajar, pero si que otro me diga que tengo que hacerlo; mi anterior trabajo me gustaba mucho, pero eran otros los que decidían lo que tenía que hacer; está bien tener un salario alto, pero prefería ganar menos y tener algo que fuera mio.
  • Demostrar al resto que era capaz de hacerlo. Reconozco algo de ego en este aspecto, pero para empezar me ayudó mucho el demostrarme que podía lograr las cosas.
  • El enfrentarme a un nuevo reto. Me gusta resolver problemas, lo que más me gusta es solventar las dificultades que supone una nueva empresa, una vez que está rodando y funcionando sola prefiero buscarme otros retos.
  • No tenía una especial ambición cuando empecé ni ganas de comerme el mundo, eso me ha ido viniendo con el tiempo.

Motivación para continuar:

  • Hay que reconocer que hay muchos días que me gustaría tirar la toalla y volver a mis días de asalariado. Evitarme problemas con mi familia, amigos, empleados, clientes, proveedores, burocracia… Me gustaría decir que cada mañana encuentro una motivación para continuar, pero la verdad es que muchas veces más que eso siento obligación. Siento responsabilidad por lo que hago y la gente que tengo a mi cargo. No es que yo sea especialmente importante, sino estuviera yo otro lo haría, pero creo que es mi labor.
  • El estar creando algo. Me gusta sentir que mi trabajo ayuda a la gente, que es un proyecto que crece y madura.
  • También pienso que sino continuo estaré desperdiciando los talentos que se me han otorgado, como decía la parábola aquella de la Biblia.   Creo que todos tenemos una serie de capacidades que creo que no hay que desaprovechar.
  • Me motiva mucho también conocer a otros emprendedores, a los que van por delante porque veo que aún me queda mucho camino por recorrer y de los que empiezan porque veo que puedo ayudarles.
  • Me motivan evidentemente los resultados, cuando las cosas van bien es un chute tremendo. En general soy optimista y creo que eso ayuda a estar motivado.

Me gustaría conocer las motivaciones de otras personas, así que espero vuestros comentarios :)

Sal a vender, ¡cojones!

Sábado, Abril 4th, 2009

Me sumo a la moda de empezar con un titular que tenga tacos o palabrotas, a ver si sirve para que la gente espabile.
Si, tú, que estás todo el día quejándote de lo mal que van las cosas, la caida de la bolsa, la falta de dinero… deja de lamentarte y sal de una puta vez a vender, que es como se solucionan las cosas. Claro, sé que es difícil, que poca gente compra en estos días, que todo el mundo baja los precios y es duro competir.

Os adjunto fragmento del libro “Radical” de Ricardo Semler, que hace poco me paso Antonio González Barros.

Puse un anuncio en la prensa, reclamando un jefe de ventas. Y de ese modo conocí a Harro Heyde. Era un tipo extraño. Muy alto, propenso a la calvicie, los cristales de sus gafas eran tan gruesos como el fondo de una botella de Coca-Cola. No tenía un solo traje formal y la ropa que vestía parecía sacada al azar del rincón de un armario oscuro y húmedo. En nuestra primera entrevista me dijo que le entusiasmaba cocinar –el coq au vin era su especialidad-, que vivía fuera de la ciudad con su esposa, que resultó ser instructora de paracaidismo, y dos niños pequeños en un chalet de estilo bávaro. Allí elaboraban su propio pan y criaban -¿por qué no?- pollos.

[-..] Sus credenciales parecían suficientemente extrañas para lo que yo pensaba: alguien que revolucionase nuestro departamento de ventas.

Harro empezó a vender en su primer día en Semco y jamás se detuvo. Pasaba ante la mesa de un representante y preguntaba cómo progresaba una determinada oferta. Si el representante le decía que el cliente estaba estudiándola, Harro le sugería una visita. El representante le respondería que trataría de concertar una para la semana siguiente. Harro replicaría que nada de la semana siguiente sino ahora mismo. Imposible, afirmaría el representante. Harro le cogería del brazo, recogería un fajo de revistas del área de recepción y se dirigiría inmediatamente a la oficina en cuestión. Tras anunciar su llegada, esperarían una, dos o incluso tres horas, lo que fuera preciso, hasta que les recibieran. Mientras tanto Harro se entretendría en hablar con la recepcionista acerca de la empresa, en acosar al representante de Semco acerca de sus otras cuentas o en leer las revistas que había traído consigo.

Me acuerdo que una vez charlando con Didac Lee, consejero y amigo, me comentó que al poco de empezar comprendió que su labor era vender y que tenía que echarse en los hombros esa responsabilidad para salir adelante.

O resumiendo todo esto con un dicho español: “el que quieras peces que se moje el culo”

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Jueves, Noviembre 6th, 2008