Una de las máximas en el diseño de páginas webs es el “Don’t Make Me Think” (no me hagas pensar). Algo que está muy bien para la usabilidad de las cosas, creo que se está aplicando peligrosamente a otros espacios de la vida que no debieran. Estamos en la era de la información, que no de la formación. Tengo la sensación de que nos dan todo tan mascado que perdemos el espíritu crítico y de análisis, ahora que hay tantos gurús nos dejamos guiar por ellos en muchas ocasiones sin parar a pensar, sin contrastar las fuentes. Nos fiamos de los buscadores de internet, sin pensar que son empresas que cotizan en bolsa y que sus criterios de ordenación están condicionados por ello. Tenemos libertad para elegir, opinar, comentar, votar… pero cada vez tenemos más presiones sociales, políticas, comerciales y de marketing, que nos hacen que elijamos y opinemos como ellos quieren.
Por eso a mí me gusta la gente que me hace pensar, sobre todo si es diferente a mí. No creo en el pensamiento alineado, creo que la innovación surge de juntar cosas diferentes. Creo que parte del trabajo de los emprendedores es pensar. Muchas veces he hablado que no valoro LA IDEA, sino la ejecución, bueno, no es del todo correcto. Lo que no valoro es tener sólo una idea, creo que para sacar adelante un negocio hacen falta muchas ideas y para ello hay que pensar constantemente.
Este post es sólo para invitar a reflexionar y pensar, para que nos cuestionemos las cosas, busquemos soluciones. Por eso quiero terminar con esta cita:
Los libros me enseñaron a pensar, y el pensamiento me hizo libre. Ricardo Corazón de León

