Taller de cuentacuentos en Madrid

Este fin de semana estoy impartiendo un curso de cuentacuentos en Madrid. Aunque ya no tiempo para contar, la formación es algo que no he dejado. Llevamos unos 6 años impardiendo dichos talleres de narración oral, normalmente con mi compañera Nazaret Crespo. sólo hacemos 2 ó 3 al año y se suelen agotar las plazas rápidamente. Curiosamente cada vez nos encontramos más gente que les han regalado el curos de cuenta cuentos, muy original.

Me encanta continuar con dicha formación y me alegra que todavía haya tanta gente interesada en seguir transmitiendo historias y relatos. Creo que la tradición oral es algo que no se debe perder, toda la sabiduría de la humanidad está recogida en simples historias, perlas de sabiduría, que nos muestran donde se encuenta la felicidad o que es la utopía.

Cuentos: erizos de mar

Hablando sobre el liberalismo económico y nuestro radio de acción, Antonio González Barros me ha pasado este cuento que no conocía y me ha parecido genial:

Había habido temporal y la playa estaba sembrada de erizos de mar.   

Pasado un rato, la niña le dice: “Abuelo ¿Por qué devuelves de vez en cuando erizos al mar?  Son tantos los que van a morir que esos pocos que devuelves no van a cambiar en nada la situacion, ¡no supone ninguna diferencia!”

Y el abuelo, mostrando el que tiene en la mano le responde: “para este, la diferencia es toda”.

A veces queremos ser muy influyentes y hacer grandes cosas, y no hacemos nada porque pensamos que no podemos abacar mucho. Cada vez creo más en el poder de los pequeños. Nadie puede hacer grandes cosas por si solo, cualquier gran empresario, político, militar, científico siempre ha tenido que contar con un gran equipo, ya sean empleados, colaboradores o un ejército. Así que creo que debemos preocuparnos más de los “erizos de mar que nos rodean”, y si quieres salvar a todos los erizos de la playa simplemente busca a más gente, ¿No os parece?

Cuentos: La suerte

Había un granjero al que sus paisanos consideraban afortunado por tener un caballo que utilizaba para labrar y transportar la cosecha. Pero un dia el caballo se escapó. La noticia corrió pronto por el pueblo, al llegar la noche, los vecinos fueron a consolarlo por aquella grave pérdida: “¡Qué mala suerte has tenido!”. La respuesta del granjero fue un sencillo “puede ser”.

            Pocos días despues el caballo regresó trayendo consigo dos yeguas que había encontrado en las montañas.

            Enterados los aldeanos acudieron de nuevo, para darle la enhorabuena y comentarle su buena suerte, a lo que él volvió a contestar: “puede ser”.

            Al día siguiente, el hijo del granjero trató de domar a una de las yeguas, pero está lo arrojó al suelo y el joven se rompió una pierna. Los vecinos visitaron al herido y lamentaron su mala suerte; el padre respondió otra vez: “puede ser”.

            Una semana más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejercito. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Por la tarde, los aldeanos que habían despedido a sus hijos se reunieron en la taberna y comentaron la buena estrella del granjero, más este, contesto nuevamente: “puede ser”.

Cuento taoísta

Primera entrada

Hoy 1 de agosto empiezo este blog, creo que siempre que se empiezar un proyecto se intenta aportar algo original, espero lograrlo, y sino al menos entretener a los que lo lean