No tenía muy claro que escribir después del verano, pero como el comienzo del curso es duro, creo que lo mejor es hacerlo con ánimo y de forma positiva, así que ahí voy.
No me gusta IKEA, sus muebles parecen diseñados por sádicos venidos del futuro, empeñados en hacernos invertir una gran cantidad de tiempo en montarlos para hacernos pensar que nos han salido más baratos. Pero si me gustan sus anuncios, tienen ese aspecto sentimental del atleti de mi amores. Uno de los últimos es el titulado: ¡Tengo derecho a mi fiesta!
Si, está todo mal, precisamente hoy se vuelve a desplomar la bolsa y sube la Prima de Riesgo, aunque no sé bien quien es Riesgo ni donde sube su Prima, lo que sé es que cuando lo hace, los economistas tiemblan. Pero no solo está mal la cosa, sino que va a estar peor. Cuando pregunto a la gente que de verdad sabe, me dicen que aún no hemos tocado fondo, que seguimos en la fase de negación que empezó con aquella famosa frase de “No hay crisis, hay una desaceleración acelerada de la economía“. Y la verdad, que no sé bien ni con quien ni como vamos a salir de esta, pero si tengo una cosa clara, que saldremos. También tengo claro lo que puedo hacer yo por mi parte:
- Seguiré levantándome cada mañana para trabajar y salir adelante. Sin quejarme y sonriendo.
- Intentaré crear más empresas, para generar más empleo. Ojo, que yo creo las empresas para hacerme rico, que lo de tener que contratar a gente para ello es solo un daño colateral.
- Me lo seguiré pasando bien en el trabajo. Para mi trabajar es una fiesta y no quiero que nadie me la estropee.
- No gastaré más de lo que pueda permitirme, recortaré lo superfluo.
- Compraré productos españoles. Que sí, que es una gilopollez, pero sinceramente a mi me gusta que me compren a mi en lugar de a mis competidores de otros paises.
- Animaré y apoyaré a otros emprendedores a dar el salto, a no conformarse con un trabajar estable, a luchar por sus sueños.
- Agitaré conciencias en la media que pueda.
Porque emprender, al igual que mi puñetero Atleti, me mata, me da la vida.
¿Y tú, qué puedes hacer?

