metafora

Mi jardín como metáfora de vida

Tengo un jardín en casa, que aunque es muy pequeño de tamaño ha sido lo suficientemente grande como para darme una lección de vida.

Desde octubre del año pasado he estado absorvido por mi anterior reto profesional, como ya he comentado ha sido la etapa más intensa de mi vida hasta ahora, pero no había consciente de muchas de las consecuencias hasta tomarme el tiempo de parar y levantar la cabeza. Cuando lo hice, puede comprobar como había descuidado el jardín, habían crecido un montón de hierbas, algunas tan altas que ya no valdría simplemente con la modesta cortadora de cesped que tengo, así mismo habían surguido algunas calvas por la falta de riego, los aligustres que lo rodean totalmente descuidados y el rosal, hecho una pena. Es increíble lo que se pueden deteriorar las cosas en tan solo unos meses sin cuidarlas. Al verlo me di cuenta de que era lo mismo me había pasado a mi, dejé de hacer deporte por “falta de tiempo”, de cuidar a mi familia y seres cercanos, de hacer mis prácticas de meditación y demás rutinas.

Que quede claro, de todo esto el único responsable soy yo. A veces nos gusta echar la culpa a las cosas externas, la falta de lluvia, el calor, la mala tierra… en el caso del jardín, o carga de trabajo, proveedores, jefes… en el ámbito laboral, pero la realidad es que somos libres para tomar nuestras decisiones y poner límites.

Pensamos que por que estamos bien físicamente, mentalmente o van bien nuestras relaciones eso siempre va a ser así, pero la gran lección es que hay que cuidarlo y mantenerlo. Así que me acordé de la frase que me contó mi socia y hermana de alma, Bettina Gallego, de cuando su abuela les obligaba a quitar los hierbajos de su jardín: yo notaba que cuanto más concentrada estaba en la tarea y más “malas” hierbas quitaba del jardín, más se quitaban también de mi mente. Por lo que me puse manos a la obra.

En estos 2 meses que llevo empezando una nueva etapa personal he podido ir recuperando poco a poco mi jardín:

  • Tuve que comprar una desbrozadora para las hierbas más altas => Necesitamos herramientas nuevas antes nuevos desafíos o cuando algunas cosas no las podemos solucionar haciendo lo de siempre.
  • Contraté un jardinero para podar el seto que estaba muy alto => a veces necesitamos ayuda externa de profesionales.
  • En muchas zonas tuve que quitarlo a mano => hay cosas que no podemos delegar y tenemos que afrontarlas directamente.
  • He cortado el cesped cada semana => la disciplina y los hábitos son muy importantes para el mantenimiento. Aprender y recordar lo vivido es fundamental..
  • Hay zonas secas y alguna planta se ha perdido => a veces hay consecuencias de nuestros descuidos que son irrecuperables o que nos van a llevar tiempo restaurar.
  • Le he dedicado tiempo y amor => esto aplica a todo lo que queramos que vaya bien en la vida.

A su vez, también poco a poco he ido reencontrándome: dedicar más tiempo a la familia, volver al yoga, he escrito más en el blog en estos 2 meses que en los 8 anteriores, tengo nuevos proyectos y aventuras en marcha… Así que valga también esta artículo para pedir disculpas a los que he herido estos meses y a modo de paliar dicho daño. Y mientras en el jardín, empiezas a surgir nuevas zonas verdes, frescas, humildes al principio pero que poco a poco van rejuveneciendolo y tiñéndolo de verde esperanza. De forma casi espontánea, sin haber hecho mucho más y es que la Vida es generosa para quien es agradecido con ella.

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Como desconectar del trabajo lo suficiente en vacaciones

Nos pasamos el año pensando en nuestras vacaciones y, cuando por fin llegan, a menudo no somos capaces de descansar bien para retomar fuerzas. En el caso de los emprendedores, no podemos evitar una cierta sensación de angustia, de que si apagamos el móvil la empresa que tanto nos ha costado levantar se vendrá abajo como un castillo de naipes. Lejos de lo que pudiera parecer, este estrés no es símbolo de compromiso con la empresa, ni una admirable dedicación hacia el trabajo. Es el síndrome de Estocolmo del empresario.

Las vacaciones están para descansar, para dedicar tiempo a tu ocio, a tus seres queridos y a tu desarrollo personal. Tener la cabeza en la oficina sólo servirá para frustrarte por partida doble: Por un lado por no poder ocuparte del trabajo, y por otro por no estar descansando en tus merecidos días de asueto. ¿Cómo conseguir liberarse de ese sentimiento de culpa sin sentido?

Planifica tus vacaciones con tiempo. Si sabes cuándo serán tus días libres con suficiente antelación, te será más sencillo dejar todo el trabajo posible cerrado. Esto, por una parte, te dará la tranquilidad del “deber cumplido” al mismo tiempo que te evitará muchos mails. Asegúrate de que todos tus contactos saben con tiempo cuándo son tus vacaciones, para asegurarte de que no te llamen, o de que si lo hacen sea por cosas verdaderamente urgentes.

Delega. Una empresa no puede recaer sobre una sola persona. Tienes un equipo, así que apóyate en él. Delega las tareas que normalmente realizas tú en alguien de tu confianza, y vete con la tranquilidad de que todo quedará en buenas manos. Eso sí, no te pases el verano pensando en si el “jefe en funciones” lo sabrá hacer bien o reducirá tu negocio a cenizas. Delegar de manera responsable implica confiar en tus subordinados.

El móvil, en el cajón. La maldición de los smartphones es la misma que su mayor virtud: Estás permanentemente conectado. Un dispositivo en el que tengas enlazado el mail del trabajo es tu peor enemigo durante las vacaciones. Quita la conexión a Internet del teléfono siempre que te sea posible, desliga tu correo profesional de tu Smartphone personal, pidiendo incluso a los otros miembros de tu empresa que cambien la contraseña sin decírtela, si verdaderamente eres un adicto al trabajo. Piensa que quien manda un email no tiene prisa. Y, si la tiene, llamará. Para evitar llamadas de trabajo en momentos inoportunos, deja el teléfono en el hotel, si te vas de tu ciudad, o en el cajón de los calcetines si te quedas en casa. Otra opción puede ser utilizar durante el verano un teléfono diferente que sea sólo de uso personal. Ten en cuenta, en cualquier caso, que casi todas las empresas se toman las vacaciones en la misma época, por lo que es realmente difícil que surja algo de vital importancia.

Una hora de trabajo al día. No podemos negar la realidad de que una pyme a menudo necesita de tanto cuidado como una planta delicada. Si realmente crees que debes dedicar cierto tiempo de las vacaciones al trabajo, limítalo a una hora al día, en un momento en que no tengas ninguna actividad prevista. Procura que sea siempre en el mismo momento de la jornada, y no hagas “horas extra” ni te quedes pendiente de lo que has hecho el resto del día. Aprende a cambiar tu mente de foco.

¡No al aburrimiento! Un refrán popular dice que la mente ociosa es el patio en el que juega el diablo. Si te pasas una semana sentado en el sofá viendo pasar documentales ante tus ojos terminarás por echar de menos la oficina como si fuese un ser querido.

Aprovecha las vacaciones para hacer pequeños proyectos que siempre te hayan interesado. Haz deporte, exprésate de forma creativa, viaja, queda con amigos que haga mucho tiempo que no veas… ¡Disfruta! ¡¡Estás por fin de vacaciones!!

Si todo lo demás falla, y ves que verdaderamente tienes un problema para desconectar y dedicar a tu ocio el tiempo que se merece, busca herramientas que te ayuden a organizar mejor tu tiempo, por ejemplo con el método GTD.

Y con este artículo me despido hasta septiembre 🙂 ¡Felices vacaciones!

Dejando de hacer cosas

Tal día como hoy hace 6 años estaba en el notario firmando la constitución de Bubok. Por aquel entonces hacía un montón de cosas, asistía a casi todos los eventos que podía y pertenecía a todas las organizaciones del sector. Ha sido una etapa muy bonita y de mucho aprendizaje y tengo la certeza de que era lo que tocaba hacer en ese momento. Pero ahora estoy en una nueva etapa, la de dejar de hacer, por eso he dedicado este 2013 a ir saliendo de todo o casi:

  • He salido de casi todas las asociaciones donde era miembro: CEAJE, AJE Madrid, AIEI, AMETIC y de Adigital. De todas guardo un grato recuerdo, por eso me ha sido duro dejarlas, sólo sigo en EO Madrid que es la única donde combino lo profesional y lo personal.
  • También he dejado de ser administrador las empresas donde estaba, por un lado influenZia la hemos vendido, en Medios y Redes hemos salido de socios por intercambio accionarial y en Bubok dimití y la lleva ahora mi socio Sergio Mejías, también co-fundador.
  • En las empresas que era inversor o bien las hemos ido liquidando o bien tengo un rol más pasivo, aunque en alguna todavía siga echando una mano como asesor.

Todo es no es solo para dedicarme únicamente a Samastah, sino por un proceso general de simplificación de mi vida. Por ejemplo en el 2011 tenía 3 números móviles y llevaba siempre dos teléfonos, ahora sólo un número y un teléfono;  a principios de año tenía 14.423 contactos en mi libreta, a mediados de años ya 9.424 y a día de hoy 893.  Esto aplica a más ámbitos de mi vida, de hecho para el 2014 en lugar de hacer la típica lista de “cosas a hacer”, voy a hacer la “lista de cosas que dejar de hacer”, que aún me quedan. Estas son las primeras:

  1. Dejar de invertir en proyectos de terceros. Soy mejor emprendedor que inversor, así que no haré más de Business Angel y dedicaré todos mis recursos a proyectos propios.
  2. Dar charlas en sitios que no lo sienta.
  3. Buscar excusas para el deporte.
  4. Mirar el móvil cuando esté con alguien.
  5. Desatender a la familia por el trabajo.

Cuando se dejan cosas siempre pierdes alguna valiosa, pero eres más libre y ligero para lograr tus sueños.

Descubrir “el poder del ahora” jugando al fútbol

Todas las grandes filosofías y gurús hablan de la importancia del momento presente, incluso el top ventas de las librerías ahora mismo es “El Poder del Ahora” de Eckhart Tolle. Pero el otro día lo descubrí de un modo más simple, jugando al futbol. Mi hijo de 4 años vino la otra tarde del colegio con un berrinche tremendo por algo que ni recuerdo, así que le propuse salir a fuera a jugar con la pelota. En ese momento se le olvidó todo lo demás y disfrutaba conmigo de ese instante, para él no existía el pasado ni aquello que hace unos intantes le hacía llorar amargamente y muchos menos existía el futuro. Por eso era feliz, ese es el poder del presente, poder disfrutar de lo que se hace, incluso del berrinche.

Como decía el otro día Sergi Torres en su charla en la presentación de Samastah, los niños se entregan plenamente a lo que están haciendo en ese momento: si lloran, se dan a llorar intensamente, si acto seguido toca jugar, pueden hacerlo con una sonrisa en la cara aunque queden lágrimas y si luego tienen hambre, pues se olvida todo lo demás.

A veces tenemos que aprender de los maestros que tenemos en casa en lugar de salir fuera.

Quiero acabar con esa frase que me gusta tanto:

Más vale que te guste el momento presente, porque es donde te vas a pasar el resto de tu vida.

Elige a tus clientes

Los que han visto mi cartera les suele sorprender una moneda grande que llevo, que pone pon un lado la palabra Inspire Action y por el otro estos tres círculos de los que hablaré otro día. Me la regaló Simon Sinek hace unos años en un curso suyo.

Una de las cosas que me sorprendió fue que decía que había que elegir siempre a tus clientes. Yo le pregunté que como podías hace eso cuando estabas empezando o cuando te iban mal las cosas. El argumentaba que cuando estás empezando es especialmente importante esta parte, porque son tus primeros clientes los que vas a ser tus referencias, los que van a marcar mucho de tu futuro. Pero que también es importante cuando te van mal las cosas, porque un mal cliente puede rematarte del todo el negocio fastidiarte la vida, lo cual es peor.

Desde entonces he algo que he procurado aplicar y siento que es verdad. Cuando se habla de elegir clientes se refiere a aquellos con los que seas compatibles en valores, con los que la relación sea fácil y todo fluya. No significa que no vaya a haber dificultades o problemas, pero si has elgido bien al cliente encontrarés la forma de solucionar todos los obstáculos y avanzar.

Sé que hablar de este tema con los tiempo que corren, donde todos nos pegamos por un cliente, puede sonar naïve, pero es más creo que esto no solo aplica a los negocios sino al resto de tu vida, aquello que decían las abuelas de “a ver con quien te va a ir” o tirando de refranero “dime con quien andas…”

¿Así que quieres ser escritor? de Charles Bukowski

Al haber estado muchos años en Bubok muchos pensaban que tenía la clave para convertirte en escritor, la verdad es que no tenía ni tengo idea de como hacerlo, pero Cristina de EmbutiShop me ha enviado este poema de Bukowski donde explica perfectamente los secretos para convertirte en escritor y seguramente también en persona:

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

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El poder de las palabras

Llevo unos días peleado con las palabras, por eso me da pereza escribir. Percibo que las palabras son limitantes, a veces se quedan cortas para expresar las cosas profundas, otras veces son mal interpretadas y otras simplemente no entendidas.

Pero ayer me di cuenta de que las palabras al fin y al cabo son lo único que tenemos los humanos para comunicarnos, incluso a pesar de que la comunicación no verbal es la parte más importante, pero sin el sustento de las letras carece de sentido. Lo que me di cuenta es de que como cualquier otra herramienta humana, es imperfecta al igual que nosotros. Pero aún así, tienen un gran poder, por eso me he reconciliado con ellas. Las palabras pueden generar sentimientos en las otras personas, hacer reir y llorar, crear, reconciliar, motivar… y todo eso es más importante que las limitaciones que puedan tener o mis tonterias personales.

Así que publicó aquí mi compromiso firme con ellas, respetarlas y cuidarlas, pero sobre todo usarlas correctamente. Os dejo un breve video que puede ilustrar mucho mejor a lo que me refiero:

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10 consejos saludables para vivir emprendiendo

Hoy renuevo el diseño de mi blog, le he puesto el subtítulo de “vivir emprendiendo”, porque es de lo que quiero hablar más a partir de ahora. Ya hay mucha teoría de como emprender y gente mejor que yo hablando de eso, así que prefiero empezar a hablar de lo que sucede mientras emprendemos, la vida. Empiezo compartiendo un artículo que he escrito el mes pasado para Con Tu Negocio:

Cada vez tenemos más acceso a teorías sobre cómo gestionar las empresas, pero a veces se nos olvida cómo gestionarnos a nosotros mismos. Por más que queramos, el cuerpo es...Cada vez tenemos más acceso a teorías sobre cómo gestionar las empresas, pero a veces se nos olvida cómo gestionarnos a nosotros mismos. Por más que queramos, el cuerpo es el vehículo de la mente y el espíritu, por lo cual si no lo cuidamos, muy lejos no llegaremos. Es cierto que la mayoría conocemos las recetas de cómo tener una buena salud, nutrición y demás, pero pocos las aplicamos

en especial con el ritmo de vida empresarial. Me encanta la gente que es capaz de sacar una hora todos los días para hacer deporte, pero yo no lo consigo. Por eso hoy quería compartir recetas sencillas, desde mi experiencia de emprendedor y que espero que tú también puedas aplicar o te sirvan de inspiración para elegir las tuyas propias:

  • Observa tu cuerpo nada más levantarte; las sensaciones que tienes, incluso puedes tomarte las pulsaciones. Te ayudará a ver si has dormido bien o no. Esa consciencia te hará saber cómo plantear el día, verás que hace que cambien las cosas. Por ejemplo, para mí dormir es especialmente importante para mi estado de humor, así que si veo que no he dormido bien, prefiero no hacer llamadas por la mañana.
  • Empezar por la mañana bebiendo agua. Aunque recomiendan un par de vasos de agua, yo suelo beber uno y algunos días medio. He comprobado que si lo primero que entra en el estómago es agua en lugar de café o bollos, ayuda a limpiarte y tener mejor el cuerpo el resto del día.
  • Ten rutinas diarias. Los empresarios tenemos poco tiempo, por eso no pierdas mucho en pensar algunas cosas, créate unos hábitos y te liberarás de mucha carga mental. Como to

    do al principio puede costar un poco, pero luego te aporta muchos beneficios.

  • Respirar 10 segundos antes de entrar en una reunión. Habitualmente vamos tan acelerados de un lugar a otro, empalmando reuniones a lo largo del día que nos estamos perdiendo cosas. Por eso es bueno que pares y respires 10 segundos antes de entrar en cada nueva reunión, incluso aunque llegues tarde, es mejor tranqulizarse y llegar 10 segundos más tarde que entrar acelerado y transmitirlo al resto.
  • “Bebe tu comida y mastica tus bebidas”. Este dicho taoista es realmente sabio, tómate tu tiempo para comer y ser consciente. Muchas veces comemos de cualquier manera, por las prisas, y no vemos que ello provoca que luego tengamos poca energía, sueño o irritabilidad…
  • Haz algo de deporte a la semana, lo que puedas. Yo intento hacerlo al menos 3 días a la semana, pero no siempre lo consigo. El que más te guste a ti o te resulte cómodo practicar por horarios, cercanía, amigos que lo practiquen… Procura que el deporte lo puedas integrar en tu vida sin que sea un agobio o carga.
  • Lo que sí llevo un tiempo practicando es yoga, al menos un día por semana. Es algo que recomiendo especialmente a los empresarios. Hay muchos tipos de yoga y elegir el más adecuado para ti y sobre todo un buen profesor es fundamental. Ojo, el yoga no es un deporte, por eso lo pongo en un punto independiente.
  • Sonríe a la gente. A todos nos gusta que nos sonrían y he descubierto que la mejor forma de que la gente te sonría es sonriendo tú primero, no cuesta mucho y es gratificante.
  • Acaba el día revisando lo que has hecho y aprendido, cosas que debes mejorar, temas pendientes, lecciones… Incluso puedes tener un cuaderno donde alguna vez anotes alguna frase o vivencia valiosa de ese día. Yo tengo uno donde escribo 2 o 3 veces al mes, pero son cosas de gran valor para mí.
  • Da gracias por lo que tienes, cuanto pagues o cobres algo. Sé generoso y agradecido, es la mejor forma de atraer riqueza, que al fin y al cabo es para lo que creamos las empresas.

Espero que os sean útiles y os animéis a compartir vuestros consejos en los comentarios.

Imagen @lululemon athletica distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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