Una sencilla fórmula para el éxito

Hay mucha literatura sobre cómo lograr el éxito empresarial, seguramente toda muy válida y útil si la pones en práctica, que normalmente es en lo que solemos fallar. Pero yo hoy quiero compartir una fórmula que me parece sencilla y fácilmente entendible:

Enfócate en ofrecer el doble de valor al doble de personas

Es decir, identificar en tu negocio por un lado cómo puedes generar más valor, si por ejemplo si tienes un negocio online y tus clientes valoran el tiempo de entrega piensa como hacerlo el doble de rápido; si tienes un restaurante, cómo hacer para que la experiencia de la comida sea el doble de satisfactoria. Y por otro lado, cómo llegar al doble de personas, piensa en nuevos canales de distribución, como llegar a nuevo público, etc. Normalmente nuestra mente hasta que la acostumbremos dirá que nos es posible, por ejemplo en el mismo restaurante dirá que tiene una capacidad limitada, pero si la entrenas y le obligas a encontrar soluciones, seguramente puede encontrará forma creativas de duplicar turnos de comida, envíos a domicilio o abrir nuestros sitios.

En cualquier caso me gustaría desglosar cada una de las palabras para que se entienda mejor:

  • Enfócate: recuerda la frase de “si miras a dos liebres no cazarás ninguna”. La mayoría de los emprendedores somos gente creativa y dispersa, por eso poner bien el foco es importante. En este caso enfócate en generar valor, la mayoría de las veces el día a día nos hace olvidarnos de ello y estamos enfocados en solucionar marrones o la operativa diaria mas que aportar esa diferenciación y valor extra que nos va a hacer destacar.
  • Ofrecer: creo que la palabra vender suele tener connotaciones muy negativas en nuestro país, cuando realmente vender es ofrecer una solución a un problema a alguien, ya sea en modo de producto o servicio. Así que entiende bien a tus clientes y descubre sus necesidades, para poder ofrecerles lo que buscan.
  • Doble: cuando le ofrecemos cosas sencillas a nuestro cerebro funciona mejor, y “doble” es algo que nuestro cerebro entiende muy bien: dos veces algo. Soy un enamorado del concepto KISS (Keep It Simple, Stupid!), hazlo sencillo. Pongamos a nuestra cabeza a trabajar con fórmulas sencillas y verás como tu creatividad aumenta.
  • Valor: muchas veces pensamos que el objetivo es una empresa es generar dinero, cuando realmente es generar valor, después el dinero que llega es una consecuencia de lo anterior. Hay que entender que el valor puede ser tanto algo objetivo, como ofrecer más comida, como subjetivo, mejorar la experiencia de atención al cliente. Esto varía mucho de un negocio a otro, pero piensa en el tuyo donde está el valor. De hecho esto de generar valor no solo aplica a nivel empresarial, sino a casi cualquier faceta de su vida, por ejemplo en tus relaciones de pareja o como empleado también. Ojo, por tanto no se trata de conseguir cobrar el doble, sino de como ofrecer el doble de valor idealmente al mismo precio.
  • Personas: estamos hartos de oír aquello de la “orientación al cliente”, que el cliente es el centro y demás, pero estoy seguro de que todos como clientes hemos tenido experiencias nefastas de compra. Así que de verdad piensa en personas, si puedes con nombre y apellidos, cuando estés viendo como generar valor.

En cualquier caso como decía al principio, es necesaria disciplina y ponerlo en práctica, si cada día piensas como conseguir esto aunque ni llegues al doble de personas y generes el doble de valor cada año, sin duda empezarás a mejorar. La mayoría de las veces no falla el método, sino la implementación y sobre todo la constancia. Recordando el séptimo de los siete hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey tenemos que tener el hacha afilada, es decir la mejora continua o kaizen japonés, por aquella historia de un leñador que se encuentra en pleno bosque intentando sin éxito contar árboles con su hacha porque se le le ha olvidado que requiere ser afilada cada cierto tiempo para que recupere su filo. Reconozco que personalmente me ha pasado en muchas ocasiones el olvidarme de afilarla.