Yendo por la calle de al lado

Ayer me tocó coger la A5 para entrar en Madrid en hora punta, supongo que por la huelga de Metro estaba especialmente congestionada. No soy gran amigo de los atascos y eso que que seguramente de las mejores decisiones que he tomado, hacerme emprendedor, la tomé gracias a ellos. Así que cogí una de las primeras salidas que había a la derecha, de un barrio poco conocido, me sorprendió tanto la calle paralela a la propia A5 que me paré en medio a sacarle la foto con la que empieza este post, porque me dio por pensar.

A escasos 50 metros había un montón de coches atacados, gente malhumorada tocando el claxon y otros simplemente intentando digerirlo de la mejor forma posible y allí estaba yo en un calle vacía, tranquila, que aunque seguramente fuera a tardar el mismo tiempo porque luego había que callejear un poco más, me permitió hacerlo de manera relajada. Me pareció una buena metáfora de vida: creo que la mayoría intenta ir por el camino conocido, cómodo, el que nos enseñaron a transitar, otros se atreven a explorar nuevas rutas, descubrir caminos o sino inventárselos y me recordó a la etimología de emprendedor, estrechamente ligada con el vocablo francés entrepreneur, que aparece a principios del siglo XVI haciendo referencia a los aventureros que viajaban al Nuevo Mundo en búsqueda de oportunidades de vida sin saber con certeza que esperar, o también a los hombres relacionados con las expediciones militares. A principios del siglo XVIII los franceses extendieron el significado del término a los constructores de puentes, caminos y los arquitectos.

A veces pensamos que no tenemos salida o más caminos, pero están ahí, a escasos 50 metros, a veces tapados por edificios y otras por nuestra propia autocomplacencia.