Al final, ¿Quién ayuda a quién?

Como dice la promo de un reciente canal de televisión: hay vidas que merecen ser contadas. Yo he tenido la suerte de conocer unas cuantas, pero la que me más me han tocado el corazón últimamente es la de Joy, que significa alegría en inglés, algo muy necesario en una vida complicada como la suya, como casi la de cualquier niña de Uganda. Su historia es de cuento, por eso os invito a leerlo y como hizo un milagro, o al menos a conocerla en este breve vídeo, junto con Almudena, la que le ayudó a hacer dicho milagro a través de la música:

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=xi2tyeqcRn8[/youtube]

O si tienes tiempo, puedes escuchar la charla que hubo en Zinc Shower sobre su historia y la del Coro Safari:

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=JSlZpTMeGJI[/youtube]

Pero el motivo de este artículo no era solo dar a conocer su historia, sino compartir una reflexión: he hablado con varias de las familias que han acogido a los niños del Coro Safari estos días en su gira en España y todo hablaban de gratitud. Aunque a priori pudiera parecer que las familias son las que ayudan, todas comentaban lo mucho que han recibido. También les vi actuar en un colegio y los alumnos hablaban de las lecciones recibidas e hicieron espontáneamente un pasillo de aplausos cuando acabó el coro. Y a mi personalmente, me han abierto el corazón, por eso me ha llevado a preguntarme, al final, ¿Quién ayuda a quién?

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