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Este vídeo inspirador del IESE muestra cómo han declarado este 2020 como el año del propósito, que ya sabemos que no debemos confundirlo con nuestra pasión.

Lo que ocurre, además, cuando hablamos de propósito es que puede parecer que tiene connotaciones trascendentales o espirituales, alejadas del mundo de los negocios. Pero el hecho es que una de las diez mejores escuelas de negocios del mundo habla de este término como la mayor tendencia del año y eso me ha incitado a a documentarme sobre la relación entre el propósito y el éxito empresarial.

Relación entre el propósito y el éxito

El primer estudio serio que he encontrado es de Telefónica, del que destaco su principal conclusión:

Redefinir el propósito corporativo, clave para orientar el futuro de la compañía, según el 81% de los directivos españoles.

En el siguiente paso de mi proceso de documentación, me ha llamado la atención este artículo de Linkedin junto la consultora Imperative, que muestra que el 58% de las compañías con un propósito claramente definido han crecido un 10% más que las que no lo tenían, y les ha supuesto un crecimiento del 85% en facturación:

Y por sumar uno más, este estudio de Deloitte sobre la cultura del propósito refleja que las empresas orientadas a propósito tienen casi el doble de confianza y están por delante de sus competidores.

Pues bien, una vez que parece claro que hay una relación directa entre tener definido y articulado dicho propósito y los resultados económicos obtenidos por una compañía, la pregunta es: ¿cómo definirlo de forma sencilla y práctica? Vamos a ello.

Cómo definir el propósito

En primer lugar, hay que tener clara la diferencia entre la visiónque es lo que queremos ser como empresa; y el propósito, que es el para qué queremos serlo.

Por ejemplo, la visión de Google hace unos años podría definirse como: “Ser el buscador de referencia”, mientras que el propósito sería: “Organizar la información mundial”.

Una vez aclarado esto, la metodología que yo uso para definir el propósito, la baso en encontrar la historia que habita en el interior de las compañías. En esa historia hay un héroe, que tiene que superar un reto e inicia un viaje transformador, en busca de su propósito. Esta es la forma de hacerlo:

Tres pasos para construir tu propósito

Para construir tu propósito, es preciso seguir estos tres pasos:

1. Conocer al héroe

En primer lugar, conocer al héroe, es decir, tu empresa y a ti mismo. No puedes definir para qué estás en el mundo si previamente no te conoces en profundidad. Para ello propongo una serie de ejercicios:

  • Valores: el clásico de definir qué es valioso para tu organización. Sin duda, es la base de todo y muchas veces no lo definimos. Así que será vital fijar un listado de tres a siete valores clave para tu organización.
  • Anhelos: qué querías lograr cuando empezaste a emprender, esto a veces se olvida. Por ello, es importante revisar la historia personal y del proyecto, para descubrir los momentos clave de la misma e identificar las motivaciones que hay detrás.
  • Superpoder: lo que te hace único como héroe. Para ello uso el Ikigai, palabra japonesa sin traducción literal, que aunque a veces se menciona como “razón de vivir” o la “razón de ser”, los kanjis (caracteres de la escritura nipona) de los que está compuesto son más complejos. Para nosotros, será la intersección de lo que amas, en lo que eres bueno, por lo que te pueden pagar y lo que el mundo necesita:

2. Definir el reto del héroe

Ahora que que ya conoces más al héroe, ha llegado el momento de ver el dragón que tiene que matar, la montaña que debe escalar o el tesoro que ha de descubrir. Para ello empleo el siguiente ejercicio:

Imagina que tienes billón de euros. ¿Qué reto te gustaría solventar en el mundo? No se trata de cómo lo harías, solo debes pensar el qué. Lo puedes ver de otra manera: en el ámbito de tu empresa, ¿qué te gustaría hacer?

3. El viaje del héroe

Por último, una vez que ya conoces al héroe y su reto, debes ponerte en camino, comienza el viaje del héroe, que conlleva la huella que queremos dejar en el mundo. Para ello, propongo un ejercicio de futurización, dibujando (literalmente) ese futuro que quieres crear.

Una vez construida la historia con los elementos anteriores, de ella sale automáticamente el propósito. Hay que validar que sea consistente con todo lo anterior, es decir, el reto que quieres superar tiene que ser coherente con tu superpoder y debe contribuir a crear ese futuro que has dibujado.

En mi caso me dedico a a ayudar a emprendedores y profesionales a definir su propósito, usando la metodología que acabo de explicar y que aquí veis reflejada de forma visual en el MTP Canvas.

MTP Canvas

Además, acabo de lanzar un libro titulado justamente «Propósito Transformador Masivo: La guía para dotar de sentido a tus proyectos y a tu vida«, donde se explica con todo detalle dicha metodología y cómo aplicarla.

Libro Propósito Transformador Masivohttps://www.propositotransformadormasivo.com/

Aunque nos hayamos dado cuenta de la importancia del propósito recientemente, ya en 1960, David Packard, cofundador de Hewlett-Packard, lo comentaba y resumía en esta frase, que me parece la mejor forma de terminar este artículo, lo que era:

Mucha gente asume erróneamente que las empresas existen solo para hacer dinero. Esa es una parte importante, sí, pero se debería profundizar más en la verdadera razón de existir… La respuesta es ‘el propósito’, aquello que puede servir de inspiración a una compañía durante 100 años y que no se puede confundir con los objetivos estratégicos del negocio, que cambian continuamente a lo largo de 100 años. El propósito es la estrella que nos debe guiar.

David Packard
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