Recuerdo el día en el que me encontraba en el notario, firmando la constitución de Bubok. Fue un momento muy especial, un día clave. Y también recuerdo la etapa en la que me encontraba entonces. Una etapa de mucho ajetreo, participando en diferentes proyectos, haciendo muchas cosas, asistiendo a un sinfín de eventos.

Y en aquel momento, sentí que era necesario dejar de hacer cosas. Tenía que focalizar mi energía, centrarme en una dirección, aprovechar  todo el aprendizaje obtenido durante una larga temporada.

Tomé la decisión de ir soltando lastre y por eso salí de muchas asociaciones de las que era miembro, como CEAJE, AJE Madrid, AIEI, AMETIC… Fue una decisión dura, pero creo que necesaria. Y de todas ellas, guardo un grato recuerdo y una útil experiencia que me acompañará toda mi vida.

Por otro lado, también dejé de ser inversor en algunas de las empresas en las que participaba o adquirí un rol más pasivo.

Todo ello me permitió canalizar mi energía, mi tiempo y mi fuerza en otra serie de proyectos, pero además también me sirvió para iniciar un proceso general de simplificación de mi vida.

Por ejemplo, en aquella etapa, llevaba siempre dos móviles para estar localizado en tres líneas de teléfono diferentes. Ahora sólo tengo un número y un teléfono.

También tenía casi 15.000 contactos en mi libreta, que he pasado a reducir a menos de 1.000.

Y esta determinación no  sólo la pude aplicar en el terreno profesional, sino también en el personal. Pequeñas acciones necesarias de las que hay que hacer una lista, tan importante como la de “cosas para hacer”. También hay que pararse de vez en cuando para completar la lista de “cosas que dejar de hacer”.

Aquí os dejo algunos ejemplos de los que ido llevando a cabo durante todo este tiempo:

  • Dejar de buscar excusas para no hacer deporte.
  • Dejar de mirar el móvil constantemente cuando estoy hablando con alguien.
  • Dejar de dar algunas charlas que no las sienta.
  • Dejar de desatender a la familia por el trabajo.

Alguna de esas acciones puede resultar un esfuerzo mayor del que esperabas. Incluso puede que con ello, pierdas alguna cosa que considerabas valiosa. Sin embargo, ganas en libertad y ligereza, en mayor autonomía para lograr tus sueños.