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Esta semana he tenido una experiencia de esas curiosas. Me llama el otro día mi mujer para decirme:

Has recibido una carta tuya.

Al principio no entendí que quería decir, así que pedí que me lo repitiera.

Si, que has recibido una carta para ti enviada por ti. Es tuya, sin duda es tu letra. He mirado el sello y pone que es de Cambridge.

Entonces recordé un ejercicio que hicimos el último día que estuve en el Ignite 2010, en Cambridge. No pidieron que nos escriberamos una carta con las cosas que queriamos hacer antes de que acabara el año, y que ellos nos enviarían luego esa carta al empezar el año. El curso fue en junio, así que era pensar más o menos las cosas a hacer en el último semestre. Lo cierto es que ya se me había olvidado.

En general la experiencia de recibir una carta hoy día ya es algo especial, hacía tiempo que no recibía una que no fuera del banco. Pero además el leerte a ti mismo lo hace

más diferente. Recomendaría a todo el mundo probarlo, escríbete tus objetivos para este año y pídele a un buen amigo que te lo envíe por navidad. Prepara una carta en la que te cuentes algo interesante, algo que no debas olvidar. Te puedo asegurar que no es lo mismo que algo te lo diga tu madre, tu pareja o un amigo a que te lo digas tú, el único al que no puedes rehuir ni dar explicaciones para justificarte.

En mi caso me ha alegrado descubrir que he cumplido casi todo, así que me voy a enviar otra carta para darme ánimos en este año que empieza 🙂

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