Ayer estuve viendo de nuevo Big Fish, película vital para los que nos gustan las historias. Hay una frase muy buena del protagonista:

Mejor que no te lo contara mi hijo, te habría dado sólo los datos, sin nada del sabor.

Tengo muy clara la importancia de la historia y de un fallo que a veces cometemos los emprendedores: quedarnos en la idea y los datos, pero no contar una historia, el famoso «Érase una vez» sobre el que ya escribió Jesús Encinar. En la eterna discusión sobre si es más importante la idea, el equipo, la ejecución, el producto, el mercado…, mi opinión es clara, lo más importante es la Historia.

  • En las buenas historias encajan todos los elementos, están equilibrados ya que son necesarios todos en su justa medida para que tenga sentido. Tiene que haber armonía entre la idea, el equipo, la ejecución…
  • Las historias fluyen por sí solas, si un proyecto no fluye es mejor dejarle morir, no ponerle parches.
  • Ojo, tienes que ser plenamente consciente de cuál es tu historia. Descubrirla es el primer paso para poder ser contada. Esto no es tan sencillo y lleva tiempo.
  • Tú eres el narrador, lo importante es la historia, la que habita en tu interior, no la que te has contado o te han contado.
  • La historia es lo que te diferencia del resto. Muchas empresas hacen móviles, pero la historia que cuenta el iPhone es diferencial.
  • No podrás captar talento sino tienes una buena historia para tu equipo. Todos necesitamos ser parte de una historia, no un número.
  • No crearás una gran marca sin una gran historia detrás.
  • Dios inventó al hombre para oírle contar cuentos. (Dicho popular africano)

Así que más vale que empieces por «érase una vez…» 🙂