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Pertenezco a la generación que vivió lo del servicio militar obligatorio (cuando les cuento esto a mis hijos y que compraba cintas de casete, que además pagaba en pesetas, piensan que les hablo de la prehistoria). Pues bien, aquello que supuestamente valía para convertirnos en hombres, propongo retomarlo, pero ahora viviendo la experiencia de ser emprendedor. Sí, crear el SEO; (Servicio Emprendedor Obligatorio), y que dure como mínimo dos años, al menos, al principio (más adelante, ya veríamos si bajarlo a uno). Y, por supuesto, que fuera para hombres y mujeres. Creo que a todo el mundo le vendría bien aprender cosas como:

  • Pagar nóminas
  • Vender
  • Explicar bien lo que haces
  • Ver cómo conseguir rentabilidad
  • Gestionar socios y personal
  • Negociar con bancos e inversores
  • Elegir proveedores
  • Tener que contratar o despedir a alguien
  • Motivar al equipo

El sargento Chusquero podría ser el empleado del banco o el de hacienda; el cuartel podría ser cualquiera de los cientos de viveros y aceleradoras de empresas; el teniente serían los inversores; y la cantina, sin duda, serían los eventos de networking.

Creo que ese servicio nos ayudaría a entender mejor muchas cosas, a ver la misma situación desde otra perspectiva, a ser más comprensivos con los demás y también a valorar el trabajo que realizan otros. 

También podría ser una manera práctica de que cada cual descubriera su verdadero propósito en la vida. Y si quiere acogerse a la “objeción de conciencia” también podría hacerlo, por supuesto, pero quizás escogería esa opción con mayor conocimiento de causa y, en definitiva, tendría claro que ese es su propósito. 

El “SEO” nos ayudaría a decidir qué queremos ser en nuestra vida (sin imaginarias, guardias ni cetmes que limpiar).