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José Luis Herranz y Víctor Aleixandre llevan más de 20 años «Viviendo del cuento», y no se trata de una frase hecha. Con este nombre decidieron bautizar su actividad que luego se convirtió en empresa, con la que llevan repartiendo sonrisas, experiencia y arte desde hace dos décadas. O como ellos mismos dicen «transformando energía».

Tuve la suerte de conocerlos cuando acababan la carrera de magisterio y decidieron aparcarla para dar rienda suelta a toda su creatividad y capacidad de comunicación. Empezaron haciendo visitas guiadas dramatizadas a lugares emblemáticos de Valencia. De ahí, se subieron a los escenarios a través de un evento innovador que arrancaba por aquel entonces en la ciudad del Turia, El Circuito Café Teatro, y su éxito fue tal (tanto del Circuito como el del espectáculo que presentaban José Luis y Víctor), que consiguieron fidelizar a un numeroso y entregado público que les seguía en cada una de sus actuaciones, brindándoles el reconocimiento con varios premios.

Como su  creatividad y entusiasmo seguía creciendo al ritmo de sus éxitos, decidieron dar un paso más, y empezaron a enfocarse al área del Team building.

Hoy he querido compartir con vosotros una charla que tuve con ellos el otro día, porque creo que son un gran ejemplo muy inspirador y motivador.

Ángel María (AM): ¿Qué os animó a dar el paso de hacer vivir las experiencias de «Viviendo del cuento»?

Viviendo del cuento (VC): Pues, sinceramente, no sabemos señalar un momento concreto o una situación específica. Fue más bien una cuestión de adaptación, de querer seguir compartiendo todo lo que éramos capaces de ofrecer y hacerlo al máximo número de personas posible. Lo del Team building no un fue un objetivo como tal, sino una herramienta para crear grandes eventos con los que hacer participar a la gente, motivarla, hacer equipo…

AM: Mientras hablábamos y os pedía que definierais lo que hacéis, me habéis dicho que sois «transformadores de energía». ¿Podéis explicarme eso un poco más?

VC: Creemos que,  cuando una empresa nos contrata, lo que quiere es sacar el máximo partido a su equipo, generar un buen ambiente de trabajo, crear unión, hacer que sientan partícipes de un proyecto común y, en definitiva, aprovechar la energía positiva que se genera cuando se mueven en la misma dirección. Así que, nosotros lo que hacemos es transformar la energía en algo positivo  y que todas puedan disfrutar y aprovecharse de ella. 

AM: Estudiasteis la carrera de magisterio con un propósito más enfocado a la enseñanza. Luego distéis el paso hacia la interpretación y ahora estáis dedicados a la organización de eventos para empresas y otras organizaciones. ¿Cómo ha ido derivando vuestra trayectoria?

VC: ¡No tenemos ni idea! (risas). Bueno, en realidad, creemos que todo tiene un punto en común. Enseñar, hacer disfrutar, compartir, ilusionar… El punto en común puede ser la necesidad de comunicar. La interpretación nos da la oportunidad de hacer sonreír, crear emociones, hacer disfrutar, dar rienda suelta a nuestra creatividad… Con el Team building creamos eventos en los que aunamos creatividad, enseñanza, espectáculo e interpretación, haciendo partícipes a 50, 200 o 400 personas que experimentan la transformación positiva de la energía. 

AM: Y a la hora de ofrecer una actividad o evento a vuestros clientes, ¿tenéis un catálogo desde el que pueden elegir o creáis algo nuevo?

VC: Tenemos una serie de propuestas guionizadas que ofrecemos a las empresas, pero antes de nada, preguntamos. Necesitamos saber cuál es la esencia de cada empresa u organización, su leit motiv, lo que necesitan, lo que quieren conseguir, etc. Nuestro objetivo es que haya una máxima participación, diversión y aprendizaje a la hora de vivir una experiencia con la que las empresas conseguirán fortalecer sus valores corporativos. No podríamos elaborar un guion exclusivo para cada uno de los clientes porque eso conlleva un laborioso trabajo de preparación, ensayos, atrezzo…, pero lo que hacemos es adecuar las actividades a las necesidades de cada organización. 

AM: ¿Podríamos decir que primero definís un «para qué» lo hacéis?

VC: Eso es. No se trata sólo de organizar un evento para distraer a los empleados y que estén contentos un día. La idea es involucrar al personal, (a todos, sin distinción de cargo), en una vivencia personal para un aprendizaje grupal, donde se manifiestan los valores de la empresa. Organizamos gymkhanas temáticas, rodamos vídeo clips, películas, en los que cada uno tiene un determinado rol. También hacemos talleres de formación a través de diferentes métodos, como la esgrima, la risa, la gastronomía, el circo… Es un planteamiento que beneficia a la empresa, en su conjunto, con la formación creativa, con la participación activa. 

AM: ¿Qué habéis aprendido de vuestra experiencia al ofrecer este tipo de servicios?

VC: ¡Muchísimo! En primer lugar, hemos visto las ganas de la gente en involucrarse en este tipo de actividades. Organizamos pruebas para trabajar la capacidad de negociación y toma de decisiones ambientadas en los años 20, o juegos de estrategia relacionadas con la temática de Indiana Jones o simular una epidemia al estilo Walking Dead, y la gente está dispuesta a experimentar, a aprender y a participar con entusiasmo. Siempre obtenemos resultados positivos y la mejor prueba de ello es que nos vuelven a llamar para “liarla” de nuevo, lo que nos demuestra que la creatividad no tiene límites, ni las ganas de aprender, de compartir, de experimentar. Sabemos que dando lo mejor de nosotros, recibimos también lo mejor de los demás, y eso es algo muy gratificante y motivador. 


«La creatividad no tiene límites» y Viviendo del cuento lo sabe. Y si además, su objetivo es «transformar la energía», consiguen hacer vivir experiencias únicas y motivadoras con un resultado muy positivo.

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