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Cuando nos proponemos hacer algo que provoca un cambio en nuestra vida, experimentamos una serie de sensaciones, nos vemos influenciados por la energía.

Cuando nos proponemos hacer algo, iniciar un nuevo proyecto, empezar una relación, provocar un cambio en nuestra vida…, experimentamos una serie de sensaciones, nos vemos influenciados por la energía.

Pero hay dos grandes energías que mueven el mundo. Una que nos empuja a entrar en acción y otra que nos retiene e incluso nos paraliza. En realidad, considero que es la misma energía, pero con dos caras. 

Las dos energías que mueven el mundo

La primera es muy posible que la tengas clara: el amor. Pero, si te pregunto cuál es la energía contraria al amor? 

Efectivamente, es el miedo

Si algo te gusta, si tienes un objetivo que cumplir, si te ilusiona lo que has creado, te dejas llevar por la energía del amor. 

Pero, ¿qué pasa cuando te caes? Que te dejas inundar por la energía del miedo. 

La oscuridad no puede apagar una vela

Así es. Si una vela está encendida, la oscuridad nunca podrá apagarla. La luz siempre brilla.

Y lo que tienes que tener muy claro es que nosotros somos luz. Somos energía. En el sentido más literal de la palabra.

Y se trata de hacer que tu luz se encienda y brille, para saber que, incluso inmerso en la más profunda oscuridad, no vas a apagarte jamás.  Eso se consigue conectando con tu esencia, tu verdadera naturaleza, la historia que realmente habita en tu interior. Y eso se consigue definiendo tu propósito.

El propósito el camino hacia el éxito

La RAE define éxito como la consecución feliz de un negocio

Si eres una persona emprendedora como yo, habrás comprobado que no te conformas con el éxito. Yo he tenido negocios que me han convertido en una persona millonaria, y también otros que me han arrebatado esos millones. Pero, ni una cosa ni otra me han hecho detenerme.

Han podido hacer que caiga, pero me he vuelto a levantar. Y lo que ha hecho ponerme de nuevo en pie ha sido mi propósito. Lo que me ha permitido recordar que soy una luz que brilla y que la oscuridad no puede apagarme jamás.

He descubierto la historia que habita en mi interior, he definido mi propósito  y eso me ha hecho alcanzar el éxito. Pero también ha permitido que, al caer (porque yo también he caído), me he vuelto a levantar. Y posiblemente vuelva a caerme, pero ya sé cómo levantarme y os puedo asegurar, que he aprendido a hacerlo cada vez más rápido.

Por ello, cuando definas tu propósito, te dejarás llevar por la energía que mueve el universo; el amor. Y su energía opuesta, el miedo, no logrará apagar tu luz. Porque incluso en la más absoluta oscuridad, lo que te permite ver el camino que debes seguir es precisamente tu luz.

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