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Da gracias por lo que tienes, por lo que la vida te concede y te va a conceder, y también por lo que se te va a conceder incluso sin haberlo pedido.

Quienes ya me conocéis, sabéis que en mi rutina diaria, incluyo dar gracias tres veces. Doy gracias por lo que ya tengo, por aquello que he pedido y la vida me va a conceder, y también por lo que sé que se me va a conceder, sin ni siquiera haberlo pedido.

Supongo que habrás oído alguna vez eso de que «cada uno tiene lo que se merece», o «recibes lo que das».

Hay una canción de Jorge Drexler, cuya letra me parece muy inspiradora. Te dejo el link por si la quieres escuchar. Habla precisamente de esta reciprocidad, de que nada se pierde, todo se trasforma.

Conecta con la abundancia

Dar gracias, no solo evita que seamos desagradecidos (quizás con este término, entiendas mejor lo que supone no serlo). También te conecta con la abundancia.

El ser agradecido tiene que ser una sensación que tengáis continua y permanente, porque ese es el fertilizante para la semilla que hemos plantado al definir nuestro propósito.

La clave para conectar con la abundancia es el agradecimiento

Porque eso nos trae bendiciones (decir bien). Si a la vida le «digo bien» lo que quiero, la vida, en su infinita generosidad me lo concede.

Durante la realización de los retos de Cita con tu Propósito, dedicamos siempre una jornada al agradecimiento. Y, al hecho de saber que estoy pudiendo ayudar a muchas personas a definir su propósito, se suma la satisfacción de escuchar sus agradecimientos.

Es una práctica habitual que animo a que todo el mundo la incluya en sus rutinas diarias, porque yo lo hago, y funciona. Pero, como siempre, no pido que creáis mis palabras, sino que experimentéis por vosotros mismos y comprobéis los resultados.

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